cuando las bombas se transforman en joyas

11.10.16
Transformar lo negativo en positivo. Es la idea que tuvo Elizabeth Suda cuando viajó a Laos y vió como artesanos locales transformaban viejas bombas en cucharas. Se dió cuenta de lo poco que sabía de la guerra que marcó el país entre 1963 y 1974 y dejó unas 80 millones de bombas estadounidenses sin explotar. En ese momento, decidió crear Article 22, en referencia a la Declaración Universal de Derechos Humanos que otorga a todas las personas el derecho a la seguridad social mediante derechos económicos, sociales y culturales.

La primera colección llamada Peacebomb pretende comprar las bombas de vuelta, a través de la venta de joyas, haciendo de este país un lugar más seguro. Gracias a este proyecto, se ha podido limpiar ya unos 130.000 m2 de terreno. Una iniciativa maravillosa.






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