el plástico no se come

13.2.17
Hace unos días, leí la noticia sobre un ballenato que tuvo que ser sacrificado en Noruega. Y la razón es espeluznante: hallaron unas 30 bolsas de plástico en su estómago, procedentes de varios países, además de pequeños trozos de plástico. Se los había comido, por esta razón enfermó y no pudieron rescatarlo.  El vídeo que testifica el hallazgo no deja lugar a dudas: No podemos quedarnos de brazos cruzados frente a la contaminación de los océanos.

Cada año, 8 millones de toneladas de plástico acaban en el océano (Para que te hagas una idea, equivale a 200 kilos por segundo) y estiman que, en 2050, habrá más plásticos en el mar que peces. Este plástico se convierte poco a poco en microplásticos que dañan a los animales al ingerirlos, y que a su vez pueden alcanzar a los seres humanos a través de la dieta, por bioacumulación. Y el plástico acaba en nuestra mesa sin que nos demos cuenta.

Aunque vivan en el agua a miles de kilometros, la asfixia de ballenas y otras especies concierne directamente nuestra salud. Una acción primordial y sencilla que todos podemos adoptar es rechazar las bolsas de plástico que no ofrecen en las tiendas. Llevar bolsas de tela en el bolso cuando sales de compras es igual de importante que no dejarte las llaves puestas en la puerta cuando sales de casa. ¿Porqué no reutilizar una vieja camiseta y convertir en bolsa para ir al mercado? Un DIY muy fácil que frena en seco el uso de bolsas de plástico.

Los consumidores tenemos el poder de cambiar las cosas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada